¿A dónde va Pedro Castillo? [Columna de opinión]

La incertidumbre de un gobierno que parece sólo quiere complacer a una derecha derrotada, se contrasta la voluntad del pueblo que exige cambios urgentes en el manejo del país. Si Pedro Castillo no responde a lo prometido en campaña se podría interpretar como un desaire a quienes lo eligieron. 

La Asamblea Constituyente, vía para la paz

Frente a la violencia golpista, física y simbólica, llaman al presidente electo a traicionar la palabra empeñada. Como si la claudicación fuera a detener al racismo politizado. Este ha tomado ya una decisión, ejecutar un golpe de Estado por la vía de la leguleyada o de la fuerza.

Enterrar los partidos políticos

El sistema político nacido de la Constitución fujimorista está basado en la componenda y disputa de partidos-empresa. Estos son los intermediarios más efectivos de la oligarquía minera-banquera-agroexportadora (CONFIEP) y la embajada norteamericana.

La trampa de la falsa polarización

La destrucción de los partidos políticos y del sistema partidario, el encumbramiento de la corrupción y la demolición del sistema educativo son el legado del fujimorismo en el Perú, esas tácticas siniestras nos han convertido en una República agonizante.

Júpiter- Columna (Chola Conchuda)

¿Cómo es que los amores LGTBIQ+ viven sus amores durante cuarentena?, ¿a cuántas personas la cuarentena les habrá cambiado la vida de amor y de pareja?, ¿con qué limitantes se habrán topado además de los que ya se tienen para expresar el amor y las manifestaciones de cariño?

“¡YO NO SÉ!”: Poética y antipoética del desconocimiento

La incertidumbre encuentra terreno fértil en este pedazo de mundo llamado Perú, pocas veces tenemos una dirección definida hacia donde ir; sin embargo, en estos días que corren presurosos, con una nueva generación de jóvenes luchando por un país justo e igualitario parece que por fin tomaremos un norte firme y reivindicativo.
Sobre esto y más reflexiona el escritor y catedrático José Lalupú.

Apuntes sobre la cumbia

Foto/Malú Ramahí

https://revistanuberoja.com/wp-content/uploads/2020/09/Orange-and-White-Funny-Dating-Animated-Presentation.mp4 A propósito de la publicación por el Instituto de Estudios Peruanos de un reciente informe- ¿Sabes qué música prefieren escuchar los peruanos? – que pretende indagar cual es la relación existente entre los peruanos y la música, donde obtiene resultados bastante similares a los de hace tres años: la salsa y la cumbia lideran las posiciones de preferencia. Antes de continuar delimitemos; ambos estilos pertenecen a lo que se denomina música popular, de origen foráneo, con elementos distintivos a lo peruano. Al menos sucede con la cumbia,  ya que en términos de análisis musical podemos hablar de cumbia costeña, cumbia andina,  cumbia amazónica o chicha, y una serie de categorías que los “estudiosos” han asignado debido a su profunda cercanía con el fenómeno cultural llamado cumbia, o es quizás por la moda y el proceso de cholificación del cual no escapan las disciplinas sociales. No sucede lo mismo con la salsa, ella sigue siendo cubana, colombiana y caribeña, por más que se le llame “Perucha” no tiene elementos propios que la caractericen, más allá de tomar una letra de alguna cumbia peruana y cambiarle el indicador de compás. ¿Pero qué sucede con los otros estilos que conforman el folclore literario musical peruano, en sus corrientes tradicionalistas y no tradicionalistas, que se practican en nuestro país?  Me refiero al huayno, la marinera, el valse, el tondero, yaraví, entre tantísimos otros, además de todas las fusiones que con ellos se hace. Qué sucede con esta música que ha sido relegada a la hora de la comida en las fiestas y radioemisoras, otorgándole una función digestiva que no posee.  Por cierto, antes de continuar es preciso señalar que cuando se mencione estilos musicales se hace en referencia a lo que popularmente llaman “géneros”. Volviendo al tema del vínculo musical y dejando de lado las variables del informe en cuestión, ahondemos en aquella relación que existe entre los peruanos y la música. Para entender un poco más esta conexión debemos señalar que la música, como entidad cultural de un pueblo, está integrada en el ADN histórico de su gente y forma parte del registro sonoro de las personas, o para decirlo en palabras mainstream, es la banda sonora de su vida. En ese sentido, cuál es la banda sonora de los peruanos, hay por lo menos dos miradas para responder a esa pregunta. La primera es la comercial, cuyo objetivo es VENDER, traducir en cifras frías la música y su magia, ver qué estilo se difunde más en radios o canales de transmisión digital, o bueno streaming para los bilingües, y según ello segmentar la audiencia de acuerdo a los intereses de los oferentes, en fin, como un mercado más. La segunda es la mirada desde la etnomusicología, que se ocupará de las dimensiones sociales, culturales, cognitivas de la música y su relación con el individuo y su entorno. Esta perspectiva ofrece un acercamiento más apropiado para estudiar un fenómeno tan complejo como es el Rol de la Música en la vida de las personas. «Debemos señalar que la música, como entidad cultural de un pueblo, está integrada en el ADN histórico de su gente.» Entonces nos preguntamos: ¿Por qué escuchamos música?, ¿por qué sentimos la música?, pasando por alto el hecho de la escucha no consciente que realizamos en los microbuses, combis, supermercados, emisoras, etc., que no dejan de ser relevantes para ahondar en el porqué, pero específicamente  qué nos lleva elegir tal o cual canción, determinado artista, estilo, época, son posibilidades casi infinitas y estas estarán íntimamente relacionadas con factores como el estado anímico, la cultura musical nuclear , aculturamiento, alienación, incluso el clima como sostienen algunos estudios recientes de audiencia. Es importante señalar que la música como ejercicio estético es fruto de la mirada europea, occidental. Antes de que esta tierra sea llamada Perú, la música como tal no existía, refiriéndonos a la finalidad de ésta, había prácticas sonoras símiles, con una función social determinada dentro de la comunidad. No existía la figura del músico como bufón de las cortes, como sinónimo de entretención, eso es parte de la superficialidad del viejo “nuevo mundo”. Muchas manifestaciones sonoras en la actualidad conservan esa función social, sobre todo las expresiones llamadas folclóricas o tradicionales. Por su lado, la música popular guarda también una conexión profunda con la gente, con su cotidianeidad y ello, sin duda, contribuye a posicionarla en lugares preferentes de audiencia.            Durante los últimos años se ha evidenciado un alza significativa en la aparición de nuevos grupos de cumbia peruana, para simplificar: sureña, limeña y norteña. Hay una cierta tendencia a homogeneizar la cumbia dentro de estos tres grandes aglutinantes,  esto es así a nivel de arreglos musicales, temática que abordan en las canciones, voces que van rotando entre las distintas agrupaciones, incluso en la indumentaria, sin embargo, hay grupos con una identidad definida, citar por ejemplo el inconfundible sonido de Agua Marina, incluso Armonía 10– con todo y sus readaptaciones- aunque es justicia decir qué lejos está aquella Armonía 10 de los años 90´s con la mejor plana vocal que ha tenido la cumbia tropical costeña,  a nuestro juicio. Otro de los factores que es determinante en los números de preferencia de la cumbia, hablando de las ciudades en general y de Lima en particular, es que este estilo fue el fondo musical del llamado “Desborde Popular”, proceso que no sólo transformó las metrópolis sino a la gente misma en ese afán de adaptarse a una realidad tan distinta. Indudablemente esta adaptación fue parte de los retos de la modernidad urbana al migrante, junto con nuevas formas de intercambio económico, así como la exigencia de encajar en nuevos cánones morales, entre tantas otras aristas, pero décadas han pasado y las ciudades están reconquistadas por este desborde humano, que trajo consigo sus costumbres- las musicales desde luego- y transformó la atmósfera sonora donde se alojó.            Como Lima acapara y centraliza los medios de difusión y el grueso de los ciudadanos es mayoritariamente parte de ese desborde, sumado

Columna: Las que abortamos en casa morimos

Esta columna tiene como principal objetivo buscar la inclusión, está escrita con enfoque de género y es un bastión para defender los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBIQ.