«¡Queremos agua!», se oyó en el desierto

El 21 de marzo del 2021, 8 caseríos de la margen izquierda del río Piura (Tambogrande) se unieron, luego de un silencio de casi 100 años, en una protesta sin precedentes: exigir el acceso al agua potable. Esta es la crónica de Jair Rosillo para Nube Roja sobre la lucha por el agua.
Incendio en el Mercado Modelo de Piura (Galería)
Un incendio de 9 horas consumió 140 puestos en el Mercado Modelo de Piura, uno de los centros de abastos más importantes de la región. Las perdidas económicas son millonarias, sus consecuencias se prevén terribles.
Vacuna Club

El ex presidente Martín Vizcarra, altos funcionarios, empresarios farmacéuticos, diplomáticos, ministras de salud y hasta un Nuncio Apostólico, se ven envueltos en el escándalo sanitario más grande en la historia del Perú.
Represión y 3 fallecidos en paro de trabajadores agroindustriales (Virú)

Los trabajadores agroindustriales de Virú (La Libertad) exigen un aumento de salario, beneficios laborales y condiciones dignas en sus centros de trabajo. Hasta el momento el estado no ha proporcionado soluciones para solucionar esta problemática.
K.N. D (16) y Reynaldo Reyes Ulloa son los nombres de los fallecidos durante estas manifestaciones. Ambos fallecieron por impacto de proyectiles en el tórax. La tercera víctima es Modesto Mondragón Solano.
Aquí el registro fotográfico de Iván Orbegoso.
“¡YO NO SÉ!”: Poética y antipoética del desconocimiento

La incertidumbre encuentra terreno fértil en este pedazo de mundo llamado Perú, pocas veces tenemos una dirección definida hacia donde ir; sin embargo, en estos días que corren presurosos, con una nueva generación de jóvenes luchando por un país justo e igualitario parece que por fin tomaremos un norte firme y reivindicativo.
Sobre esto y más reflexiona el escritor y catedrático José Lalupú.
A Inti y Brian: héroes del pueblo

Las siguientes fotografías de Luis Javier Maguiña, quien cubrió las protestas contra Manuel Merino en Lima, son una reivindicación y un homenaje para Inti y Brian. Quienes escriben estas líneas son todos los miembros de Nube Roja, y es para decirles que aunque sea una nota periodística no está desprovista de humanidad para con Inti, Brian, sus familiares y aquellos que resultaron heridos o desaparecidos en esta gesta nacida del pueblo para defender al pueblo. Soñemos con un país mejor, hay esperanza y somos todos nosotros. Siempre de pie y con el sueño de un país mejor.
La lucha por una patria

El 09 de noviembre del 2020, 105 congresistas votaron a favor de la vacancia del presidente Martín Vizcarra, el motivo: incapacidad moral. Todo se desencadenó por las investigaciones que tiene en su contra por presuntamente haber recibido sobornos de constructoras que ejecutaban obras públicas durante su gobierno en la región de Moquegua. Fue así como se tiraron los dados, aun sabiendo el resultado del azar, y en medio de la mayor crisis sanitaria de la historia, el Perú se despertó y vio que la deriva seguía allí. El país agoniza, los policías avanzan con sus bombas y escudos, y los peruanos que aún aman a su patria marchan exigiendo una nueva constitución. Es pues, un exceso de realidad latinoamericana. Desde que tronó el primer arcabuz español y siglos después se oyó el grito de libertad, en estas tierras anchas y ajenas, hemos vivido a salto de mata, invocando a la amnesia para poder seguir, porque en Perú el que recuerda o sabe mucho muere triste o lo desaparecen. Así entre guerras, dictaduras, traiciones, matanzas, corrupción, capitalismo y desesperanza hemos llegado al futuro, o sea el 2020, donde no hay carros voladores sino niños con plomo en la sangre, cientos de mujeres asesinadas cada año, el 70% de la población en situación informal, una clase política de habilidades limitadas y una pandemia que mata a los ancianos y pobres en hospitales derruidos. El futuro para el Perú es el pasado a colores. En los últimos cinco años han gobernado 3 presidentes, solamente uno de ellos elegido por voto popular, todos con denuncias e investigaciones pendientes; y en los últimos 20 años todos los gobernantes han terminado presos a excepción de Alan García, quien se pegó un tiro para huir de la justicia. Manuel Merino recibe la banda presidencial (Foto/Agencia Andina) Hoy, el presidente es Manuel Merino de Lama, que llegó a la capital como congresista por Tumbes (frontera con Ecuador), postuló en la lista del partido Acción Popular, cuyo fundador y líder histórico Fernando Belaunde Terry ordenó ametrallar y lanzar napalm contra los indígenas Matses en el corazón de la selva peruana, su objetivo era dejar libre el camino a las grandes transnacionales que allí extraían caucho y madera. Belaunde también es acusado de masacrar a miles de peruanos inocentes cuando usó una torpe y cruenta estrategia para combatir a Sendero Luminoso, lo que convirtió a su gobierno en uno de los más genocidas en la historia del Perú. ¿Pero cómo con todo ese prontuario mágicamente ese partido fue el más votado en las elecciones pasadas? Pues estamos en Perú donde nada malo pasa, y si pasó fue sólo un sueño. Es así que Merino luego de enfrentamientos y traiciones entre las élites por el poder, terminó siendo nuestro gobernante. ¿Pero quién es? Las diversas fuentes lo describen como un tipo que no acepta recomendaciones ni críticas. Piensa que los jóvenes que hoy marchan lo hacen porque no tienen trabajo. Se sabe que sólo estudió hasta el tercer ciclo de Agronomía, es criador de gallos de pelea, posee una diminuta experiencia laboral y tiene una sentencia laboral por no pagarle a un trabajador sus beneficios sociales, además fue investigado por supuestos favorecimientos a sus familiares, quienes contrataron con el estado y obtuvieron grandes ganancias. Digamos que es el producto de una siniestra treta política, lo lógico en una república ficticia. Ñuco, como lo conocemos los norteños y como lo llama mi abuelo Luciano Amaya- quien una vez lo echó a gritos de su casa por considerarlo un político indigno y mentiroso- quizá en algún momento de su vida, he de imaginar, mientras miraba batallar a los briosos gallos de pelea en una tarde amarilla junto a los verdes sembríos tocados por la brisa del río y se acariciaba su negro bigote, soñó – como sueñan todos los peruanos- en ser presidente de la república, y le pareció buena idea. Hoy que el país arde y millones piden su cabeza, en un rapto de sinceridad quizá se descubre añorando aquella tarde inexistente. *** Una de las primeras acciones del gobernante repentino fue elegir a Antero Flores-Aráoz como su primer ministro. Un político ultraconservador, machista y racista, autodenominado como Gato Fiero, en cuya concepción irreal los peruanos somos llamas y vicuñas, seres torpes y fanáticos que se oponen a la explotación minera por defender el medio ambiente; en el mundo siniestro de Gato Fiero los feminicidios son producto de las infidelidades y no debería existir la ley que castiga este crimen. Fue ministro de Defensa durante el Baguazo, la mayor matanza de indígenas en la última década, y que irónicamente inició en la carretera Fernando Belaunde Terry. El Perú es la tierra del realismo trágico y las bromas negras del destino. En los tiempos que corren, el primer ministro ha declarado que las marchas son azuzadas por terceros y no entiende qué les fastidia a los peruanos. Para salir de la duda le pregunté a mi esposa que es profesora, activista feminista y política, qué le fastidiaba y respondió sin titubear: nos fastidia su existencia. Y ahí recordé que una vez Antero al ser interpelado por la atención a los pueblos olvidados del Perú, respondió: “¿Pueblos olvidados? ¡No me jodan!”, y como intento ser Funes el memorioso en una tierra de olvido también escribiré que ha sido un férreo opositor a la ley universitaria, medida que busca mejorar la educación y evitar la existencia de universidades piratas. Es necesario decir que muchos de los congresistas que vacaron a Vizcarra tienen un conflicto de interés con esta ley, pues son dueños o socios de universidades cerradas por la SUNEDU. Y, como a nadie le sorprenderá, Antero es dueño del estudio de abogados que defendió a TELESUP, universidad de José Luna Gálvez, fundador de Podemos, fuerza congresal decisiva en la vacancia. Este claustro fue cerrado por tener muchas irregularidades, entre ellas las de poner una fachada de cartón para simular más pisos, pero intentó recuperar su licencia en un juzgado amazónico, ¿saben dónde?
Peruanos rechazan a Manuel Merino como presidente del país

[10 De noviembre – Estallido social en Perú] Luego la juramentación de Manuel Merino como presidente del Perú, peruanos/as tomaron las calles, debido a que no se sienten representados por el nuevo gobernante. Los/as manifestantes se dispersaron por varios lugares en el centro de Lima, pero no faltó la represión por parte de las fuerzas policiales. Represión tras represión hacia los manifestantes fue la jornada de lucha de ayer, 10 de noviembre, hubo muchos detenidos y heridos. La protesta se extendió hasta muy entrada la noche. Los manifestantes declararon que “el pueblo va seguir organizándose y luchando, ya que es la única opción que nos queda para enfrentar esta crisis”. (Texto y fotos: Javier Maguiña) Fotógrafo documental y social. Estudió Ciencias de la comunicación en la Pontifica Universidad Católica del Perú. Corresponsal de la Revista Nube Roja. Luis Javier Maguiña Fotoperiodista
Apuntes sobre la cumbia

https://revistanuberoja.com/wp-content/uploads/2020/09/Orange-and-White-Funny-Dating-Animated-Presentation.mp4 A propósito de la publicación por el Instituto de Estudios Peruanos de un reciente informe- ¿Sabes qué música prefieren escuchar los peruanos? – que pretende indagar cual es la relación existente entre los peruanos y la música, donde obtiene resultados bastante similares a los de hace tres años: la salsa y la cumbia lideran las posiciones de preferencia. Antes de continuar delimitemos; ambos estilos pertenecen a lo que se denomina música popular, de origen foráneo, con elementos distintivos a lo peruano. Al menos sucede con la cumbia, ya que en términos de análisis musical podemos hablar de cumbia costeña, cumbia andina, cumbia amazónica o chicha, y una serie de categorías que los “estudiosos” han asignado debido a su profunda cercanía con el fenómeno cultural llamado cumbia, o es quizás por la moda y el proceso de cholificación del cual no escapan las disciplinas sociales. No sucede lo mismo con la salsa, ella sigue siendo cubana, colombiana y caribeña, por más que se le llame “Perucha” no tiene elementos propios que la caractericen, más allá de tomar una letra de alguna cumbia peruana y cambiarle el indicador de compás. ¿Pero qué sucede con los otros estilos que conforman el folclore literario musical peruano, en sus corrientes tradicionalistas y no tradicionalistas, que se practican en nuestro país? Me refiero al huayno, la marinera, el valse, el tondero, yaraví, entre tantísimos otros, además de todas las fusiones que con ellos se hace. Qué sucede con esta música que ha sido relegada a la hora de la comida en las fiestas y radioemisoras, otorgándole una función digestiva que no posee. Por cierto, antes de continuar es preciso señalar que cuando se mencione estilos musicales se hace en referencia a lo que popularmente llaman “géneros”. Volviendo al tema del vínculo musical y dejando de lado las variables del informe en cuestión, ahondemos en aquella relación que existe entre los peruanos y la música. Para entender un poco más esta conexión debemos señalar que la música, como entidad cultural de un pueblo, está integrada en el ADN histórico de su gente y forma parte del registro sonoro de las personas, o para decirlo en palabras mainstream, es la banda sonora de su vida. En ese sentido, cuál es la banda sonora de los peruanos, hay por lo menos dos miradas para responder a esa pregunta. La primera es la comercial, cuyo objetivo es VENDER, traducir en cifras frías la música y su magia, ver qué estilo se difunde más en radios o canales de transmisión digital, o bueno streaming para los bilingües, y según ello segmentar la audiencia de acuerdo a los intereses de los oferentes, en fin, como un mercado más. La segunda es la mirada desde la etnomusicología, que se ocupará de las dimensiones sociales, culturales, cognitivas de la música y su relación con el individuo y su entorno. Esta perspectiva ofrece un acercamiento más apropiado para estudiar un fenómeno tan complejo como es el Rol de la Música en la vida de las personas. «Debemos señalar que la música, como entidad cultural de un pueblo, está integrada en el ADN histórico de su gente.» Entonces nos preguntamos: ¿Por qué escuchamos música?, ¿por qué sentimos la música?, pasando por alto el hecho de la escucha no consciente que realizamos en los microbuses, combis, supermercados, emisoras, etc., que no dejan de ser relevantes para ahondar en el porqué, pero específicamente qué nos lleva elegir tal o cual canción, determinado artista, estilo, época, son posibilidades casi infinitas y estas estarán íntimamente relacionadas con factores como el estado anímico, la cultura musical nuclear , aculturamiento, alienación, incluso el clima como sostienen algunos estudios recientes de audiencia. Es importante señalar que la música como ejercicio estético es fruto de la mirada europea, occidental. Antes de que esta tierra sea llamada Perú, la música como tal no existía, refiriéndonos a la finalidad de ésta, había prácticas sonoras símiles, con una función social determinada dentro de la comunidad. No existía la figura del músico como bufón de las cortes, como sinónimo de entretención, eso es parte de la superficialidad del viejo “nuevo mundo”. Muchas manifestaciones sonoras en la actualidad conservan esa función social, sobre todo las expresiones llamadas folclóricas o tradicionales. Por su lado, la música popular guarda también una conexión profunda con la gente, con su cotidianeidad y ello, sin duda, contribuye a posicionarla en lugares preferentes de audiencia. Durante los últimos años se ha evidenciado un alza significativa en la aparición de nuevos grupos de cumbia peruana, para simplificar: sureña, limeña y norteña. Hay una cierta tendencia a homogeneizar la cumbia dentro de estos tres grandes aglutinantes, esto es así a nivel de arreglos musicales, temática que abordan en las canciones, voces que van rotando entre las distintas agrupaciones, incluso en la indumentaria, sin embargo, hay grupos con una identidad definida, citar por ejemplo el inconfundible sonido de Agua Marina, incluso Armonía 10– con todo y sus readaptaciones- aunque es justicia decir qué lejos está aquella Armonía 10 de los años 90´s con la mejor plana vocal que ha tenido la cumbia tropical costeña, a nuestro juicio. Otro de los factores que es determinante en los números de preferencia de la cumbia, hablando de las ciudades en general y de Lima en particular, es que este estilo fue el fondo musical del llamado “Desborde Popular”, proceso que no sólo transformó las metrópolis sino a la gente misma en ese afán de adaptarse a una realidad tan distinta. Indudablemente esta adaptación fue parte de los retos de la modernidad urbana al migrante, junto con nuevas formas de intercambio económico, así como la exigencia de encajar en nuevos cánones morales, entre tantas otras aristas, pero décadas han pasado y las ciudades están reconquistadas por este desborde humano, que trajo consigo sus costumbres- las musicales desde luego- y transformó la atmósfera sonora donde se alojó. Como Lima acapara y centraliza los medios de difusión y el grueso de los ciudadanos es mayoritariamente parte de ese desborde, sumado
Columna: Las que abortamos en casa morimos

Esta columna tiene como principal objetivo buscar la inclusión, está escrita con enfoque de género y es un bastión para defender los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBIQ.