OPINIÓN
El Lawfare, el golpe y el desprestigio del congreso
Foto/Congreso de La República.
Según la última encuesta publicada por CPI solo el 6.7% de los peruanos aprueba la labor del poder legislativo; esto en contraste con el aumento de aprobación del presidente Pedro Castillo, cuyo gobierno ya ha cumplido 13 meses.
La amplia desaprobación del Congreso de la República tiene varias explicaciones, algunas de ellas pueden ser: el rechazo de la población a la táctica golpista de las bancadas de derecha, el obstruccionismo ante el ejecutivo, los constantes escándalos que han protagonizado muchos congresistas y la percepción de improductividad que tiene la población sobre ellos.
A estas explicaciones se suma la presumible- y cada vez más clara- existencia de una estrategia golpista, urdida incluso antes de que a Pedro Castillo se le imponga la banda presidencial, pero que no ha funcionado a pesar de haber incluido el lawfare en su última fase. Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica el lawfare es una guerra política por la vía judicial-mediática, con intereses económicos, políticos y geopolíticos ocultos a la opinión pública. Esto se demuestra con el respaldo de la ex presidenta del Congreso, Lady Camones, a la fiscal de la nación; la misma Lady Camones que sería censurada ante la revelación de audios donde coordinaba con Cesar Acuña sus planes para presentar mociones de vacancia hacia el presidente y además negociaban proyectos de ley para obtener réditos políticos.
El golpismo que parece haber tomado como cuartel general al Congreso, y pretende extender sus brazos a la Fiscalía de la Nación y a las grandes corporaciones de comunicación, y cuenta con el apoyo financiero de los empresarios, representantes de la oligarquía nacional; ese golpismo, que pide la vacancia a cada momento, ha terminado con su presidenta del Congreso censurada demostrando así su poco interés por la gobernabilidad del país, y dejando claro que son totalmente ineficientes e incapaces incluso en sus planes.
Los escándalos también abundan en el hemiciclo; es el caso del congresista Freddy Díaz- que al igual que Lady Camones logró una curul al postular con el partido Alianza Para el Progreso (APP)- quien ha sido denunciado por haber ultrajado a una trabajadora en su despacho congresal, donde además consumió alcohol con otros congresistas; cabe resaltar que la acusación surge el 27 de julio y recién el 10 de septiembre lo suspenden de sus funciones, suceso que a todas luces nos lleva- cuando menos- a presumir que hay un claro blindaje entre las bancadas golpistas por mas execrables que sean los hechos que ellos cometan.
Otra de las razones para el casi total rechazo de la población hacia el Congreso es su obstruccionismo descarado que ha llegado al punto de recurrentemente, todas las semanas, levantar mociones de censura contra los ministros, algo totalmente inédito en nuestro país y que desenmascara el interés de las bancadas de derecha de hacer trastabillar al Poder Ejecutivo para generar desestabilidad en el país, sin importar que los grandes problemas de la patria queden postergados.
Hace solo un día José Williams Zapata, militar en retiro y simpatizante del partido ultraderechista Vox, ha sido elegido presidente del Congreso. Este congresista ha sido acusado de haber participado en la matanza de todo el pueblo de Accomarca (Ayacucho) en 1985 durante el conflicto armado interno contra la organización terrorista Sendero Luminoso. Los deudos de los 69 pobladores asesinados, aún piden justicia. José Williams Zapata parece personificar el talante de las bancadas golpistas, razón por la cual no hay razones para pensar que el actuar del sector que preside del congreso vaya a variar un ápice, ante lo cual los sectores populares irán progresivamente identificando quienes son aquellos que dañan al país, cuáles son sus verdaderos intereses y como hay que enfrentarlos.

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