En el Perú, durante el año 2019 se reportaron 2236 mujeres desaparecidas, las que logramos encontrar estaban muertas.

En Piura, el 43,25% de los casos de adultos desaparecidos corresponde a mujeres. En menores de edad la proporción es más alarmante, más del 75% son niñas y adolescentes. A nivel nacional las mujeres representan el 57,23% de personas desaparecidas.

¿Qué esperamos para implementar un sistema de control de búsqueda inmediata frente a los reportes de desapariciones?


El 18 de febrero del 2020, apareció por fin Solsiret Rodríguez, habían pasado cuatro años desde su inexplicable desaparición. Ella nunca había ido a una playa del norte, ni había abandonado a sus hijos por irse con otro hombre, como argumentó su propia asesina y el agente policial que recibió la denuncia de la madre de Solsiret. Nunca salió de Lima, fue asesinada por Andrea Aguirre quien luego la descuartizó y con ayuda de Kevin Villanueva, cuñado de Solsiret, enterró los restos en su propia casa.

La investigación y búsqueda de Solsiret estuvo plagada de irregularidades. Pero nadie se fijó en eso, la prensa, el peruano promedio prefirió escarbar en el morbo y reforzar sus teorías antifeministas (de paso sentirse bien con su machismo) al decidir centrar su debate en el asesinato de una mujer perpetrado por otra mujer. Así argulleron que la lucha a favor de las mujeres se veía desvirtuada. Con este tipo de comentarios sin fundamento que fueron divulgados en medios de comunicación, la población demostró el grado de ignorancia al que se encuentra sometido y asesinó por segunda vez a Solsiret Rodríguez, una comprometida activista por los derechos de la mujer y luchadora contra la violencia machista.

El hecho que una mujer haya asesinado a otra no desvirtúa la lucha que busca la igualdad de género y al contrario demuestra que es necesario empoderar a nuestras niñas desde temprana edad para erradicar en ellas cualquier tipo de violencia y cultura machista a la que se ven sometidas desde su nacimiento.

La indignación de la población debe enfocarse en que la ley N°28022 que fue promulgada hace 17 años sea debidamente implementada y aplicada, pues necesitamos un control permanente que garantice que la búsqueda sea inmediata y eficiente tal como la ley lo rige, además de ello se debe priorizar a la población vulnerable (niñas, niños, adolescentes, personas con discapacidad y mujeres víctimas de violencia). También bajo lo estipulado en la ley en mención se sugiere que se deben implementar mecanismos tecnológicos para agilizar la búsqueda y encontrar a las personas desaparecidas al momento de su registro policial.Otro punto importante que señala la ley es la participación policial, el cual en nuestro sistema estatal no cumple con su función según el perfil como autoridad; es por ello que es necesario que estos agentes sean capacitados y además de ello fiscalizados en su desempeño policial para garantizar el correcto procedimiento de su actuar frente a situaciones de desaparición.

El 1 de marzo del 2020, Camila, una niña de 4 años fue raptada en Independencia (Lima). Unas horas más tarde se encontró su cuerpo, había sido brutalmente asesinada. En los videos de las cámaras de seguridad se puede ver a un hombre llevarsela cargada, a plena luz del día, y luego desaparecer con ella del encuadre. Camila, su hermana menor y su prima habían salido a buscar a su madre que un día antes estuvo trabajando en una yunza (fiesta popular realizada por carnavales) y que no había regresado a la vivienda donde estaban al cuidado de una tía. El principal argumento de la opinión pública se basa en el descuido de la madre, no faltan los dedos que la señalan como cómplice del asesinato, y su condición de «mala madre». Parece que casi todos han olvidado a su asesino y violador, parece que todos han olvidado que nadie puede raptarte, violarte y asesinarte por el nimio motivo de andar sola en la calle. Nadie puede negar la equivocación de la madre, pero el debate no debe ir por allí. ¿Acaso esta mujer no es también víctima del patriarcado, de la estructura machista? ¿Acaso no estaba su vida marcada ya por la desgracia? El análisis insulso del peruano promedio no le permite ver más allá de la antesala a esta tragedia. Estas 3 mujeres ya se encontraban en un desamparo total, antes de la muerte de Camila, que nadie ha querido ni quiere ver. ¿Cuáles son las políticas del estado para ayudar a las madres solteras en situación vulnerable y en extrema pobreza? ¿Son las palabras de la Ministra de la Mujer, quien habla de quitar custodias, la solución? ¿Es el linchamiento puritano, sacrosanto y moralista de la población promedio la solución para evitar estos macabros y violentos crímenes? Mientras sigamos argumentando por el lado equivocado, las víctimas morirán dos veces.

Lamentablemente no son solo estos dos caso, también es Shirley que fue a la playa o Esthefany que desapareció con sus hijos después de una fiesta infantil. Así como ellas hay muchísimas mujeres y niñas y niños desaparecidos, asesinados y ultrajados, que bajo la opinión machista y misógina desaparecen porque “fue culpa de la madre” ; “no supieron cuidarse”; “se fueron con otro”. NO, definitivamente nuestras muertes y desapariciones no son culpa nuestra. Es un crimen atroz que en un país como el nuestro cuando desaparecemos, nos encuentren muertas.

Mirtha Chong Ramírez (Perú, 1995)

Licenciada en Lengua y literatura, activista feminista y fundadora de la «Escuela de Formación Política de niñas lideres». Ha sido premiada a nivel nacional e internacional por su dedicada labor en la lucha contra la violencia hacia la mujer.

2 respuestas

  1. Muy cierto, cada vez nos matan y con el transcurrir de los años las cifras aumentan, a levantar nuestra voz de protesta, basta de feminicidios tantos mujeres como niñas deben de ser valoradas, respetadas y que nadie tenga derechos sobre nosotras.

  2. Nadie ve la realidad, todos lanzan dardos hacia lo que parece para ellos el error funesto, si no hubiese sido una yunza? Si hubiese estado en su casa en una fiesta y en una habitación hubiese sucedido? La dejó en la casa de la prima de 9 años, osea la prima es dueña de casa? Vive sola? No seamos necios la dejó en casa de la tía es obvio, pero no queremos ver, nos han vendado los ojos, si hubiese estado trabajando como toda madre soltera que deja a sus niños por buscar tener los pantalones que a otros le faltaron y pasaba eso? No, el problema no es ella el problema es que haya tanta gente enferma buscando hacer daño a cuanto se le cruce en frente, y si hubiese sido la niña de 9 años? La mira estuviera sobre la tía y bien librada la pobre mujer, dejemos de culpar al que se pierde, al que lo matan, al que desaparece, y a su entorno los dañados, los enfermos, los malditos son los miserables que dañan a estas personas. Entiendan, ya no más muertes, o más violaciones, no más abusos, no más bullying, no más golpes, no más insultos, no más violencia en ninguna de sus formas.

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